¿En qué debe consistir el entrenamiento personal?

Cuando hablamos de entrenamiento personal puede parecer que este concepto únicamente se refiere a una mejora de la condición física, pero esto no es del todo cierto. Para que un entrenamiento personal sea eficaz, primero se deben superar unos obstáculos emocionales que todos tenemos, por ello el entrenador ha de estar preparado para superarlos y llegar al objetivo que la persona en cuestión se ha marcado. Debe ser el guía que nos ayude a superar estos bloqueos para no abandonar.

La empatía del entrenador personal

Cuando empezamos un entrenamiento personal, el entrenador debe tener empatía para saber el camino por el que ha de llevar al cliente. Tiene que llegar a su esencia y necesidades para saber actuar exactamente donde debe, ya que en la mayoría de casos las personas desconocen sus necesidades más importantes. El entrenador personal escucha y entiende a la persona para poder establecer un programa adaptado y llegar al objetivo.

El tiempo hasta llegar al objetivo

En el entrenamiento personal el tiempo tiene mucha importancia y la calma también. No podemos desmontar de un día para otro lo que hemos forjado a lo largo de toda una vida. Hay que tener paciencia e ir evolucionando poco a poco. Si vamos pensando que tenemos que ver resultados en poco tiempo, terminaremos abandonando. El entrenador será el responsable de hacer entender esto a su cliente

Entrenador y entrenado

El entrenamiento personal no solo depende del entrenador. Éste será el responsable de observar a la persona y de ir adaptándola y motivándola. La otra parte responsable ha de tener confianza en el trabajo del profesional y ser constante a la hora de llevar a cabo lo que propone.

Cualificación técnica y capacidad emocional

A la hora de ponernos en marcha con un entrenamiento personal, tenemos que tener en cuenta el profesional en el que vamos a confiar. El entrenador no solo es alguien con una cualificación técnica, sino que también debe tener una cualificación emocional. Debe entender a su cliente y saber adaptarse al día a día, ya que esta es la única forma de que no abandone. Si se ajusta a un patrón, el entrenamiento personal está destinado al fracaso, porque no todas las personas son iguales. Con los conocimientos técnicos apropiados y la correspondiente empatía, el entrenador será capaz de llevar a cabo un entrenamiento de éxito junto con su cliente.